JOSÉ MARÍA BALLESTEROS BARBERÁ
Propietario y jefe de cocina.

Con tan solo 16 años José María comenzó a trabajar como pinche de cocina, al mismo tiempo que hacia cursos de cocina y aprendía los guisos de su madre, gran conocedora de la cocina tradicional.
Tras varios años trabajando en diversos restaurantes del país, José María decide junto con su mujer, Rosa Gómez formar un tándem y abrir su propio negocio en Villarrobledo, un pequeño local de cuarenta y seis metros cuadrados el cual personalizaron llamándolo La Bodeguilla de José María.
Después de cuatro años deciden trasladarse a Albacete y aquí abren un nuevo local, esta vez con el nombre de La Tapería de José María, diez años han pasado y la primera Tapería que se abrió en Albacete, hoy día sigue siendo uno de los mayores referentes en la gastronomía de nuestra ciudad. José María se ha especializado a lo largo de estos años en Arroces y todo tipo de guisos y tapas tradicionales.
ROSA GÓMEZ SÁNCHEZ
Propietaria y responsable de los platos fríos y de la repostería.
Rosa se introdujo en el mundo de la hostelería de la mano de su marido José María, aprendiendo el oficio día a día, con el tiempo sintió la necesidad de aprender e innovar, así que comenzó a formarse haciendo cursos, para poder ir más allá cada día y poquito a poco comenzó a experimentar con nuevos productos y materiales intentando volcar creatividad en su manera de hacer la repostería.
Hoy día sigue formándose y reciclándose, a través de cursos, biografias, demostraciones, etc. Para Rosa es importante fijarse en la sabiduría de los grandes maestros, para ella constituye una excelente inversión de cara a dar rienda suelta a la imaginación, le gusta aprender de los más grandes; Paco Torreblanca, Ezequiel Martí, Carles Mampel, Rubén Álvarez, Ramón Morato, Josep María Ribe, Frédéric Bau, y tantos otros.
Rosa piensa que lo que le mueve es la pasión que siente por su negocio y el afán de ofrecer a sus clientes lo mejor y la mayor calidad con un toque de innovación y vanguardia, por ello no se permite que se le adormezca la imaginación y se obliga a aprender y crear nuevos postres muy a menudo para el disfrute de sus clientes: Miniaturas, postres de ración, chocolates, caramelos, decoraciones….